Raquel (#422)

Raquel

 

 Perth Gospal Hall

 


Introducción     Así como con otras esposas de las Escrituras, Raquel es un cuadro de la relación entre Cristo y la Iglesia. En cada caso hay por lo menos la insinuación que la cruz tenía que preceder la presentación de la esposa. Un sueño profundo cayó sobre Adán antes de que Eva le fuera presentada. Isaac tuvo que ir al altar antes de que le fuera traída Rebeca. José tuvo que experimentar rechazo de parte de sus hermanos antes de que, en exaltación, recibiera su esposa Asenat. En el caso de Raquel, Jacob sirvió por muchos años antes de que fuera suya.

 

Su deber, Génesis 29.9     Ella guardaba las ovejas de su padre, como José antes de ella, las hijas de Jetro y David. Lección: las familias deberían sentir una responsabilidad para el bienestar del hogar. “Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, vé hoy a trabajar en mi viña”, Mateo 21.28. “Él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo”, Lucas 15.29. Los hijos de David fueron consentidos, ¡y no les hizo ningún bien! “Su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así? 1 Reyes 1.6.

 

Su diligencia, 29.12     “ella corrió, y dio las nuevas a su padre”. Siga la pista del correr en Génesis:

  • Abraham en 18.2,7.
  • Su siervo en 24.17.
  • Rebeca en 24.20, 28.
  • Laban en 24.29, 29.13.
  • Esaú en 33.4.
  • José en 41.14 (“me saques”).

 

Su deseo   Ella deseaba tener hijos y estaba infeliz por no tenerlos.

  • Era hermosa pero descontenta, 29.17 “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura”, Proverbios 31.30.
  • Tenía una sirvienta, 29.29, que le quitaría muchos de los quehaceres de la vida, pero estaba descontenta.
  • En la rivalidad que tenía con su hermana, guardaba el primer lugar en los afectos de su esposa, 29.30, pero estaba descontenta.
  • Su infertilidad era por decreto divino, 29.31, pero no había ningún espíritu de sumisión a la voluntad de Dios. Al contrario, envidaba a su hermana, era irrazonable con su esposo, se valió de una respuesta socialmente aceptable ante la infertilidad, buscaba una poción para hacerse fértil — ¡todo esto, parece, antes de orar acerca de la situación! 30.1 al 24.

 

Su engaño

  • Sin que su esposo lo supiera, hurtó las imágenes de su padre, pequeños dioses hogareños, 31.19. Aun cuando Dios había respondido a sus oraciones, ¡deseaba estos ídolos todavía! “Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladados”, 2 Reyes 17.33.
  • Astutamente escondió estos ídolos de su padre. ¡No era el primer sospechado! Ha debido saber fingir, característica heredada de su papá.

 

Su muerte   Se registra su defunción en 35.16 al 20. Era inesperada y prematura; murió al dar a luz a su segundo hijo.

  • Jacob se había trasladado a Bet-el en obediencia a una orden divina, 35.1, pero se marchó ahora sin esta dirección. Había protegido a Raquel en otras ocasiones, ¿pero será que esta vez no tomó en consideración su condición? ¿Estaba más interesado esta vez en las ovejas y vacas que en Raquel?
  • Su muerte tuvo lugar en Belén, la primera mención en las Escrituras de ese lugar. Allí nació Benjamín, con una partera actuando. Allí nació Jesús, pero sin partera.
  • Raquel llamó a su hijo Benoni, el hijo de mi aflicción, pero Jacob le nombró de nuevo, llamándole Benjamín, el hijo de mi derecha. Es un pequeño cuadro de Aquel que era el Varón de Dolores pero ahora está exaltado a la derecha de Dios.
  • Jacob levantó una columna en memoria de ella. Parece que nunca se recuperó de la pérdida: “Cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Raquel en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo a Efrata; y la sepulté allí en el camino de Efrata, que es Belén”, 48.7

 

E. L. Moore

 

Raquel (oveja hembra), la esposa prometida de Jacob y madre de José y Benjamín.

 

La bella y muy amada esposa de Jacob a través de quizás 27 años, era petulante y exigente. Aunque de “lindo semblante” por fuera, en el interior ella era decepcionante y sin fruto espiritual. Siempre trataba de manipular las circunstancias para obtener ventaja personal. Ella trató de manejar el afecto de su marido, y con un dominio competitivo negoció el tiempo durante el cual su hermana estaría con Jacob (Génesis 30:15).

Egoísta y celosa de las múltiples bendiciones que Dios concedió a su hermana, demandó hijos de Jacob (Génesis 30:1) y finalmente murió al dar a luz su segundo hijo. Además de las numerosas referencias a Raquel en Génesis, hay tres referencias adicionales: Rut 4:11 – su casa, 1 Samuel 10:2 – su sepultura, y Mateo 2:18 sus descendientes desoladas.

Sus Palabras – “Dame hijos, o si no, me muero” (Génesis 30:1). “Dios ha quitado mi afrenta … Añádame Jehová otro hijo” (Génesis 30:23,24). “Ahora, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho” (Génesis 31:16). Llamó su nombre “Benoni” (que significa “el hijo de mi tristeza”) – Génesis 35:18.

 

 

DRA  EMA


 

La historia de Raquel, destacada como novia, se encuentra en Génesis 24 al 29. Es una ilustración de (a) el pecador que recibe por la fe la gran oferta de la salvación; (b) la Iglesia, planificada por el Padre, buscada y traída al Hijo por obra del Espíritu Santo; (c) ciertos principios del noviazgo cristiano.

Después de la muerte de Sara, Abraham no quiso que Isaac tomara para sí una mujer de las cananeas porque eran paganas. Por lo tanto, mandó a su siervo de confianza en un largo viaje —quizás 900 kilómetros—a Mesopotamia a buscar una esposa para su hijo. Rebeca era nieta de Nacor, un hermano de Abraham que le había

 

acompañado hasta Harán, Génesis 11.27, 24.15

Habiendo el siervo pedido a Dios señales para que le mostrase la joven apropiada, no le quedó duda de que la mujer para Isaac era Rebeca. El testimonio del criado a los familiares en cuanto a Abraham e Isaac fue: Jehová ha bendecido mucho a mi amo y Sara, mujer de mi amo, dio a luz en su vejez un hijo a mi señor, quien le ha dado todo cuanto tiene. Seis veces leemos en Génesis 24 del siervo en el camino; “guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos”, 24.27.

El capítulo 24 del Génesis relata mucho sobre esta doncella. Resalta su hermosura física, moral y espiritual; su disposición de trabajar; y su carácter decisivo. Cuando el criado había cumplido su misión, el quería regresar a su amo enseguida, pero los padres de Rebeca (Nacor era hermano de Abraham) querían que esperase al menos diez días. La pregunta fue puesta a Rebeca: ¿ Irás tú con este varón ? y ella respondió: Sí iré. (Diez en la Biblia es el número del hombre bajo prueba a ver cómo se comportará. Para quien no es salvo, el mensaje es: No te jactes del día de mañana, porque no sabes qué dará de sí el día, Proverbios 27:1 )

Al final del largo viaje, Rebeca vio de lejos a Isaac. El había estado meditando en el campo pero alzó los ojos y, al ver que venían, los fue a encontrar. Rebeca le pregunta al criado: ¿Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? El criado respondió: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo y se cubrió, tal como haría una joven casta en aquellos tiempos en señal de reverencia.

Dice el relato que la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre. En aquellos tiempos antes de la ley, la poligamia era cosa frecuente, pero nunca leemos que Isaac tomó para sí otra mujer, ni siquiera una concubina. Sin embargo, su esposo le expuso una vez al mismo peligro que Sara había conocido dos veces; 26.7 al 11. Leemos que Isaac amó a Rebeca, pero no leemos del amor de ella hacia él.

Después de varios años sin hijos, fue Isaac quien oró por su mujer, que era estéril. Oyó Jehová. Rebeca tuvo mellizos, los primeros que se mencionan en la Biblia. Génesis 25.19 al 26. Desafortunadamente, vemos que con el correr de los años hubo desacuerdo entre Isaac y Rebeca. El favorecía a Esaú, el cazador, y ella favoreció a Jacob, el más apegado al hogar. Como ha sucedido muchas veces a lo largo de los siglos, la novia modelo no resultó ser una esposa o madre modelo. 25.27 al 34.

Llegó el día cuando se cumplió lo que Dios había dicho de los hijos antes de su nacimiento: El mayor servirá al menor. Lo último que leemos de Rebeca es que le propone a Jacob engañar a su padre y así asegurarse de la primogenitura. Sus fines eran que se cumpliera lo dicho por Dios, pero los medios que ella utilizó trajeron graves consecuencias a Jacob, y una enemistad que existe hasta el día de hoy entre judíos y árabes. Jacob se marchó del hogar, y no tenemos conocimiento de que la madre haya vuelto a ver a su hijo querido. 27.1 al 40. “Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz”, 27.8. Parece que su actitud fue: “Hagamos males para que vengan bienes”, Romanos 3.8, pero la norma en Santiago 1.20 es que la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Para una exposición doctrinal de la cuestión de los dos hijos en los propósitos de Dios, véase Romanos 9.10 al 16

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