Rahab (#332)

Rahab

Rhoda de Cumming

La historia está en Josué 2; 6:22-25; Hebreos 11:31; Santiago 2:25; Mateo 1:5. Es una historia de la fe que salva.

Dos hombres extraños llegaron a la casa de Rahab en Jericó y ella se dio cuenta de que no eran como los demás hombres que entraban por su puerta. Ella ganaba la vida por prostitución, pero esos hombres no se fijaron en ella sino que miraron cuidadosamente a los campos  alrededor.

Dios prometió la tierra de Canaán al pueblo de Israel y bajo el mando de Josué ellos tenían que conquistarlo primero. En preparación para la invasión Josué mandó a aquellos dos espías ir y secretamente reconocer la tierra. Cuando llegaron a la ciudad de Jericó se hospedaron en casa de Rahab.

La historia de los milagros que Dios hizo para el pueblo de Israel cuando salieron de Egipto y atravesaron el desierto, y de la manera en que les ayudó a destruir sus enemigos, estaba bien conocida en el país de Canaán. Así que la gente estaba aterrorizada ante la llegada de los israelitas. Pero Rahab la ramera, aunque reconoció la identidad de esos visitantes, los dio albergue en su  casa en la muy ancha muralla de la ciudad. Los escondió en su techo y declaró su fe en el Dios verdadero diciendo: “Sé que Jehová os ha dado esta tierra … Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra”.

La Biblia no dice por qué los espías escogieron la casa de Rahab, pero sin duda fueron guiados por Dios. Rahab estaba sinceramente convencida de que el Dios de Israel era el verdadero Dios. Tuvo que decidir en un momento de crisis si los iba proteger en su casa, y así ella probó la realidad de su fe cuando arriesgó su vida traicionando su propio país. Lo que creyó de corazón le dio coraje para actuar.

El rey de Jericó supo que los espías llegaron para reconocer el país y mandó decir a Rahab que los sacara fuera. Ella dirigió a los mensajeros del rey en una dirección equivocada. La Palabra de Dios no aprueba su mentira. Ella no fue justificada por sus palabras, sino por sus obras (Santiago 2:25). Es interesante notar que en el Nuevo Testamento no se dice nada de las mentiras que dijo Rahab, sino que es recomendada por su fe: “Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz” (Hebreos 11:31).

Ella sugirió a los espías que un favor merecía otro. Por cuanto salvó la vida de ellos pidió que la diera una señal segura de que ella y su familia no iban a perecer juntamente con los desobedientes. Los espías respondieron: “Cuando Dios nos haya dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad”. Entonces Rahab los bajó por la ventana con un cordón grueso después de aconsejarlos a  esconderse tres días en las montañas antes de seguir su camino. Luego ella ató en su ventana una cuerda roja que iba servir de señal para proteger a ella y a su familia durante la destrucción de la ciudad. La cuerda roja nos hace pensar en una casa protegida por la sangre durante la primera Pascua (Éxodo 12).

Los dos hombres regresaron adonde estaba Josué y le relataron lo sucedido, diciendo que Dios había entregado el país de Canaán en sus manos. Jericó estaba muy cerrado por temor a los israelitas quienes rodearon la ciudad por siete días. El séptimo día lo hicieron siete veces y el muro se derrumbó. (Hebreos 11:30). La fe de los que  rodearon la ciudad fue la fe que sacó fuera a Rahab y su familia. “Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz”. Y la obediencia de Rahab fue impulsado por su fe en Dios. (Hebreos 11:13). “Rahab la ramera fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino” (Santiago 2:25).

La Biblia es un libro tan imparcial que relata los hechos como son. Esta es la historia de una mujer que antes vendía su cuerpo por dinero, pero luego por la gracia de Dios recibió misericordia, perdón, y bendición. Ella confió en Dios, mostró su fe con sus hechos, y rompió con su vida pasada.

Tres veces es nombrada en el Nuevo Testamento: en Hebreos 11 en la lista de unos que fueron justificados por fe; en Santiago como justificada por obras, y encontramos a Rahab también en Mateo capítulo1 en el árbol la genealogía de nuestro Señor Jesucristo. Rahab se casó con Salmón que posiblemente fuese uno de los dos espías. Rahab fue la nueva suegra de Rut, la bisabuela de David de cuyo linaje nació el Salvador del Mundo.

 

 

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