Onosífero (#455)

Onesíforo

 

Héctor Alves

 

 

El Señor estima acertadamente cualidades en nuestros hermanos que otros posiblemente dejan de percibir, y varias veces estas reciben atención en las Escrituras para instruir y animarnos. En su Segunda Epístola a Timoteo Pablo se refiere afectuosamente a Onesíforo: “Muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas”, 1.16.

El nombre Onesíforo significa uno que trae provecho, y este buen hermano estaba a la par con su nombre. Confortó (“refrigerió” o “reanimó” en algunas traducciones) es una palabra compuesta en el griego que expresa la idea de una persona en un ambiente caluroso o pesado que está reavivado por aire fresco y limpio. Comunica dar alivio, y esto es lo que Onesíforo hizo para Pablo en el calor intenso de sus contratiempos como preso.

Poco se nos dice de este hombre, así como en muchas biografías en el Nuevo Testamento. Sin embargo, sabemos algo de su diligencia, fidelidad, ministerio y galardón.

 

Diligencia: “Cuando estuvo en Roma, me buscó solícitamente y me halló”. Aparentemente le costó encontrar a Pablo, pero no se dio por vencido. Ha podido ocuparse más bien en negocios o placer, pero no fue su propósito al ir a la metrópolis. Las autoridades romanas eran sospechosas y poco escrupulosas, de manera que sus presos serían trasladados de un lugar a otro. Tengamos presente que esta vez Pablo no tenía casa por cárcel, como en una ocasión anterior.

 

Fidelidad: “No se avergonzó de mis cadenas”. Varias veces Pablo aludió a la afrenta asociada con el testimonio para el Señor. Muchos la evaden hoy día, pero Onesíforo estaba dispuesto a identificarse con el “prisionero de Jesucristo”. Nada tendría de raro que los soldados dijeran: “¿Qué? ¡Tú también cristiano!” Pero este hombre no se avergonzó de llevar la cruz, menospreciando el oprobio. Hay aquí una insinuación que otros hermanos sí se avergonzaron del prolongado encarcelamiento y no estaban visitando a Pablo.

 

Ministerio: “Cuánto nos ayudó en Éfeso, tú lo sabes mejor”, 1.18. Aparentemente Onesíforo vivía en Éfeso en la ocasión que Pablo tiene en mente, cuando “me abandonaron todos los que están en Asia”. No sabemos qué hizo este hermano para Pablo; Timoteo sabía y el apóstol no tenía que abundar. No dudamos de que como mínimo le dio palabras de estímulo. Esto es algo que todos podemos hacer. Es una ayuda para un siervo del Señor que otros expresen aprecio por su ministerio oral y escrito. Cuando nadie lo hace, él empieza a preguntarse si su ministerio no parece aceptable. Onesíforo no se conformó con un “Mucho gusto. Buenas noches”, sino “muchas veces” le refrescó.

 

Galardón: “Concédele el Señor que halle misericordia cerca del Señor en aquel día”. ¿Qué quiere decir esto? ¿Por qué debe un hombre fiel hallar misericordia en una ocasión futura? Tomando las palabras fuera de su contexto, uno puede pensar que Pablo está orando por los difuntos, y se ha sugerido que este hijo de Dios había muerto, porque Pablo pide misericordia para los suyos.

W E Vine explica: “Realmente no dice que Onesíforo estaba muerto, y aun si este fuere el caso el deseo de Pablo no justifica oración por los muertos. Varias veces el apóstol expresó el deseo que sus convertidos recibieran galardón pleno ante el tribunal de Cristo, no perdiendo lo que habían hecho para su bien”.

Sugerimos que el apóstol está diciendo: “Yo no puedo recompensarlo por todo lo que ha hecho por mí, y confío que el Señor lo hará en aquel día, y que el favor del Señor repose sobre él”. Misericordia figura a veces como favor, y es de esperar que Pablo lo desee para uno que había hecho tanto por él.

La única otra mención de este hombre está en 2 Timoteo 4.19: “Saluda a … la casa de Onesíforo”. Es el último encomio del apóstol que está registrado, y es para un hermano que le había prestado muchos servicios. Pablo no se había olvidado. Hoy día no hay apóstoles encarcelados, pero tengamos cuidado que el ministerio de este hombre no desaparezca.

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