“Legión” (#528)

El hombre de Gadara, “Legión”

Perth Gospel Hall

 

Introducción               Hay tres milagros en Marcos capítulo 5, y ellos involucran a un hombre, una mujer y una niña. Demuestran el poder del Señor sobre los demonios, la enfermedad y la muerte. Cada una de estas personas se encontraba más allá de la ayuda humana; nadie podía domar al hombre, los médicos no podían curar a la mujer ¡y la niña estaba muerta!

 

1 El Señor estaba “al otro lado”, habiendo dicho en el 4.35: “Pasemos al otro lado”. Sabía que estaba por levantarse una tempestad, que habría un ataque satánico y que la gente de la zona le rechazaría. Con todo, había allí un hombre que le necesitaba y por esto fue, así como pasó a través de Samaria en Juan 4. Viene a coalición Filipenses 2.4: “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de otros”.

La tempestad se interpuso, pero Él llegó sano y salvo. No ha podido ser de otra manera, porque había dicho que irían, y por esto reprendió a los discípulos en el 4.40. Ellos estaban “amedrentados” porque no habían confiado en su palabra.

 

2 Su llegada suscitó un ataque satánico “en seguida”; Satanás se apresuró a defender su territorio. A menudo se emplea esta expresión, o una similar, en el Evangelio según Marcos en relación con el Señor Jesús, pero el diablo está presto a moverse también y por esto debemos estar en alerta constantemente. Véanse 4.15, “en seguida viene Satanás”, y 6.25,27, “ella entró prontamente al rey”, “en seguida el rey mandó”.

El hombre tenía un espíritu inmundo, cosa evidente a todo el mundo. El médico Lucas nos explica que había estado en esta condición por largo tiempo, que no vestía ropa y no tenía hogar. ¡Su ambiente y su conducta proclamaban de quién era! El hombre con un espíritu inmundo en el capítulo 1 estaba en la sinagoga, ¡fingiendo ser un adorador! Aplicando esto a los de nuestros días, sabemos que hay aquellos que obviamente están bajo el dominio de fuerzas inmundas y también hay aquellos devotos de Satanás que se esconden detrás de una máscara de religión.

 

vv 3,4                          La energía satánica le dio una fuerza sobrehumana, como en el caso de Esceva en Hechos 19.16. Lo mismo es cierto hoy día de gente que no sufre herida al acostarse sobre clavos, pisar piedras al rojo vivo, etc. El poder y la protección del diablo entran en juego. El hecho de que nadie podía domar a este hombre nos hace recordar una cosita en Santiago 3.8; ¡nadie tampoco puede domar la lengua!

 

5 Estaba inquieto, “siempre, de día y de noche”, y por esto lo sorprendente del v. 15, “sentado”. Era autodestructivo, hiriéndose con piedras. (Dios emplea “piedras lisas”, 1 Samuel 17.40).

 

vv 6 al 8                      Él reconoció al Señor Jesús y la autoridad suya. ¡Éste está bien conocido entre las huestes de maldad! Véase Hechos 19.15: “A Jesús conozco, y sé quién es Pablo”. Los demonios creen y tiemblan, Santiago 2.19.

 

9 Aquí él admite culpa y necesidad. Contrástese con Jacob en Génesis 27.18,19 al fingir que era Esaú, y luego con 32.27: “él respondió: Jacob”.

 

vv 10 al 13                  Se nos deja entre-ver que los demonios desean contar con cuerpo, cosa que se percibe en Mateo 12.43 al 45. El mismo espíritu de autodestrucción que se posesionó de este hombre se ve ahora en los puercos. “Se ahogaron” se emplea también en Mateo 18.28 donde el siervo le ahogaba a otro.

 

15 Se dicen tres cosas acerca del hombre: estaba sentado, su inquietud vencida ya; estaba vestido, una ilustración del “manto de justicia” y “las vestiduras de salvación” de Isaías 61.10; y, estaba en su juicio cabal, un indicio de que la identificación con el mundo de los espíritus tiene un efecto adverso sobre la gente, y por ende la importancia de evitar las sesiones de espiritismo, la ouija y cosas de esa índole.

 

vv 14 al 17                  La multitud del pueblo vio la evidencia del poder del Señor. Se asustaron al ver la transformación, una evidencia de que el hombre natural suele encontrase fuera de su zona de confianza al darse cuenta de que Dios está obrando.

Rechazaron al Salvador; ¡parecían estar más preocupados por los puercos que por el bienestar del hombre! Compárese con Acab, 1 Reyes 18:5: “conservemos la vida a los caballos y a las mulas”. La gente debe tener siempre prioridad sobre los animales.

 

vv 18 al 20                  El hombre tenía una solicitud pero le fue negada, haciéndonos recordar a Bartimeo en el 10.52: “Seguía a Jesús en el camino”. “Rogar” se emplea en 5.10,12,17 y 18.

Se le mandó: “vete a tu casa”. El testimonio a Cristo comienza en el hogar; por ejemplo, Sansón en Jueces 13.25 y los que restauraron la puerta “cada uno enfrente de su casa” en Nehemías 3.28. Obsérvese el uso del verbo “ir” en 5.19, 11.2, 14.13 y 16.15.

Para las “grandes cosas” que el Señor ha hecho, véanse también 1 Samuel 12.24, “Considerad cuán grandes cosas ha hecho [Jehová] por vosotros”, y Salmo 126.2,3, “Dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos”. La obediencia de este hombre resultó en que el Señor encontrara una actitud más amistosa al volver a la región de Decápolis, 7.31 al 37. ¡Nunca se puede medir el impacto del testimonio de una persona!

 

 

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