Lea (#486)

 

Lea

 

Rhoda de Cumming

 

 

Lea era menospreciada pero honrada. Queremos leer en La historia está en Génesis 29-31, 33, Rut 4:11.

La Biblia contiene relatos de mujeres que vivían en la antigüedad cuyas luchas se asemejan a las de mujeres hoy. Probablemente ninguna mujer que lee esta historia se encuentra en circunstancias iguales a las de Lea, pero pertenecemos a una raza caída y la desilusión y el fraude abundan.

 

La historia de Lea es bien conocida. “Raquel, hermana de Lea, era de lindo semblante y de hermoso parecer, pero los ojos de Lea eran delicados”.  No sabemos si Lea sufría de alguna enfermedad de la vista o si simplemente sus ojos no brillaban, pero es claro que a ella le faltaba la belleza de su hermana menor. Jacob trabajo siete años y luego otros siete para ganar a Raquel por esposa porque la amaba; pero Lea fue menospreciada.

A veces se ve en operación la ley de la compensación en personas que sufren de alguna deficiencia; Dios les otorga otras cualidades para compensar.

El Señor vio que Lea no recibió amor de Jacob y Él causó a Lea ser la más prolífica. Toda mujer judía anhelaba tener hijos y Dios escogió a Lea ser madre de seis de los hijos de Jacob. Paradójicamente cada hermana poseía lo que la otra deseaba tener. Lea fue madre de seis hijos pero no fue amada por su esposo,  mientras que Raquel fue amada por Jacob, pero por un tiempo era estéril.  Es que Dios buscaba el aprecio de las dos mujeres.

 

Los nombres que Lea dio a sus hijos indican el crecimiento de su fe  en Dios. Llamó a su primer hijo Rubén, diciendo: “El Señor ha visto mi aflicción; ahora sí, me amará mi esposo”. Cuando nació Simeón, dijo: “Oyó Jehová que yo era menospreciada”. Levi significa: “Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo”.  Al nacer Judá ella dijo: “Esta vez alabaré a Dios”. Más tarde nació Isacar, “Dios me ha dado mi recompensa”. Su recompensa fue producto de su servicio. Y cuando dio a luz su sexto hijo Lea dijo: “Dios me ha dado una buena dote”; llamó su nombre Zabulón. Lea reconoció que fue Dios quien le dio sus hijos.

Su esposo, Jacob, no mostró el debido amor para con ella, pero es evidente por los nombres que Lea dio a sus hijos, que había aprendido a no enfocarse en la falta de amor de su esposo, sino en agradecer la buena mano de Dios en su vida. Ella aprendió lo que Dios quiere enseñar a cada una de nosotras: que el verdadero gozo en la vida viene de Dios. El matrimonio y los hijos pueden ser una bendición; pero Dios es la fuente de la suprema satisfacción.

Dios hizo algo bueno en el corazón de Lea, pero también hizo una obra grande por medio de ella. La hizo madre de seis de los hijos de Jacob, y dos de las tribus de Israel iban a traer mayor gloria a Él. Los  miembros de la tribu de Leví eran los sacerdotes  y levitas, líderes  espirituales de la nación de Israel.  De la descendencia de Judá nació el Señor Jesucristo, Él que ha de ser Rey de Reyes.

Dios se goza en tomar lo menospreciado, lo débil del mundo, para cumplir sus propósitos (1 Corintios 27-29). Escogió a Lea, una mujer despreciada, para ser la antecedente del Mesías, el Salvador del mundo. El Señor tiene sus propósitos para la vida de cada una de nosotras. Él dijo: “Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11). Como Lea, podemos hallar nuestra mayor satisfacción en Dios, quien nos ama y dio a su Hijo Jesucristo, quien murió por nosotras. “Le amamos a Él, porque Él nos amó primero”
(1 Juan 4:19).


 

 

  1. L. Moore

 


Lea (fatigada), la primera mujer de Jacob y madre de siete hijos: Rubén, Simeón, Leví,  Judá, Isacar, Zabulón y Dina.

 

La hija mayor de Labán, la de los ojos delicados, fue dada en matrimonio a Jacob por medio del engaño de su padre. Buscando continuamente el afecto de su esposo, quien no la amaba, ella fue conducida en su dolor al único Dios verdadero, en contraste con su hermana menor, Raquel, quien retuvo sus ídolos. Depositó su confianza en Dios, y El la bendijo, dándole siete hijos. Sin embargo, ella no se glorió de su fructífera maternidad, sino que permaneció humilde a pesar de la envidia obvia de su hermana.

Ella fue honrada en su muerte ya que, por encargo personal de Jacob a sus hijos, él fue enterrado junto a ella (Génesis 49:29-31).

Es importante considerar el significado espiritual de los nombres que ella dio a sus hijos varones, en Génesis 29 y 30. El tercer hijo, Leví, fue progenitor de Moisés, el dador de la ley. El cuarto hijo, Judá, fue progenitor del Rey de los judíos, nuestro Señor Jesucristo. Además de figurar en 33 referencias en Génesis, ella también es mencionada en Rut 4:11.

Sus palabras – “Ha mirado Jehová mi aflicción. Esta vez alabaré a Jehová” (Génesis 29:32,35) “Para dicha mía; porque las mujeres me dirán dichosa. Dios me ha dado una buena dote” (Génesis 30:13,20).


 

 

 

                                                                                                                                                                            DRA  EMA

 


Aunque Lea no gozaba de las cualidades físicas de su hermana menor, ella fue la que Dios escogió para que fuese madre de seis de los hijos de Jacob, dos de cuyas tribus iban a traer mayor gloria a é1. Estos eran Judá y Levi. La bendición de las mujeres sobre Booz fue: “Jehová haga a la mujer que entre en tu casa [Rut] como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Jehová”, Rut 4.11.

“Vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos”, 29.31. Sin embargo, su esposo no tuvo el debido amor para con ella; al nacer el sexto de sus hijos, 30.20, ella dijo, “Ahora morará conmigo mi marido”. Sin embargo, fue después de esto que dio a luz a Dina, la cual iba a traer graves problemas a la familia; capítulo 34.

Según los nombres que Lea dio a sus hijos, vemos en ella un progreso o crecimiento espiritual que no se nota en Raquel: Con su primogénito, Rubén, dijo: Ha mirado Jehová mi aflicción. Vemos en esto la salvación. Cuando nació Simeón, dijo: Oyó Jehová que yo era menospreciada. Vemos su oración. Leví significa: Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo. Vemos su deseo de comunión. Nace Judá y ella dice: Esta vez alabaré a Jehová que yo era menospreciada. Aquí su alabanza. Pasan varios años y nace Isacar: Dios me ha dado mi recompensa. Su recompensa fue producto de su servicio. Y por último con Zabulón ella declaró: Dios me ha dado una buena dote; ahora morará conmigo mi marido. La vemos en figura morando en la gloria.

Lea, a diferencia de Raquel, fue sepultada donde yacían los restos de Abraham Sara, Isaac y Rebeca; 49.31. Los restos de su esposo serían llevados luego a este mismo campo de Macpela, 50.13.


 

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