La sabiduría de Yogui Berra (#9901)

9901
La sabiduría de Yogui Berra

DRA

 

Yogui Berra (1925 –   ) ha podido pasar a la historia sólo como un beisbolero destacado en sus años como receptor, o catcher, con los New York Yankees. Pero su mayor fama se debe a los muchos dichos graciosos. No era su intención ser chistoso ni filósofo, pero vez tras vez dijo algo que a primera vista parece ilógico, o aun ridículo, pero resulta tener mucho sentido en el fondo.

Quizás se cita más aquello de: “El futuro ahora no es tan bueno como era antes”. (¡!) O, “Es bueno asistir al velorio de tu amigo, porque, si no, quizás él no va a asistir al tuyo. (¡¿?!)

Pero ocupémonos de otra observación aguda de Yogui que es cosa obvia. Con todo, mucha gente no la ha tenido en mente. Dijo, “Cuando llegas a la Y en el camino, tienes que tomarla”.

¡Claro que hay que tomarla! Seguir derecho no se puede; hay que girar: o la izquierda, o a la derecha.

¿Pero cómo estás tomando la Y en el camino tuyo? ¿Pretendes que no la hay? ¿Te conformas con el viento que sopla en la coyuntura crucial?

“A los cielos y a la tierra llamo por testigos … que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida”, anunció Moisés al pueblo de su tiempo, y Dios te dice lo mismo.

“Habrá allí calzada y camino”, escribió el profeta Isaías siglos atrás, “y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que Él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará”. Y aquel camino, Cristo mismo, el camino al cielo, está abierto todavía para quien lo tome.

Torpe aquel que se descuide en la coyuntura. Prudente aquel que ve el peligro y responde. Cuando llegas a la Y en el camino, tienes que tomarla.

Pero el mismo Isaías se apresuraría a darte otro consejo, y es que no puedes pararte frente a la encrucijada largo tiempo. Advirtió Él: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”.

Al disertar el apóstol Pablo a cierto gobernador romano, “acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré”. No lo hizo.

Seguidamente este mismo presentó el mismo santo evangelio a otro mandatario. “Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano. Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!”

Tampoco. El “poco” resultó ser mucho – eternamente mucho. Ese hombre había llegado a la Y, y optó por la calzada fácil, la de rechazar a Cristo.

¿Y tú?

 

 

Comparte este artículo: