Itai (#473)

Itai

 

 Héctor Alves

 

Itai era un hombre de excepcional fidelidad a David, como se observa en sus palabras a éste en su rechazamiento: “Viva Dios … que para muerte o para vida, donde mi señor el rey estuviere, allí estará también su siervo”, 2 Samuel 15.21. El Antiguo Testamento no registra ninguna expresión de lealtad mayor que esta. Nos hace recordar a otro gentil, Rut la moabita, quien le dijo a su suegra, 300 años antes de esto: “Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada … que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos”.

Absalón había rebelado contra su padre y David tuvo que huir por su vida, acompañado de seguidores fieles. Dijeron: “Tus siervos están listos a todo lo que nuestro señor el rey decida”. Entre estos había seiscientos que vinieron de Gat, donde él había estado en exilio, para apoyarlo. Es evidente que había ganado sus corazones. Se ha afirmado a menudo que Itai era su líder, pero la Escritura no lo dice, y dudamos que haya sido uno de aquellos que “iban delante del rey”. Había otro Itai en el ejército de David, descrito en 1 Crónicas 11.31 como benjamita valiente. El Itai de
2 Samuel 15 era nuevo en el ejército, ya que David le dijo: “ayer viniste”, no queriendo decir el día antes, sino en fecha reciente.

 

Su fe en Dios es evidente. “Viva Dios”, o expresiones equiva-lentes, se encuentran quizás veinte veces en las Escrituras, y han resonado a lo largo de los siglos. En toda dispensación la realidad de un Dios viviente ha sido el recurso de los piadosos. Itai emplea la expresión para consolar a David, y por venir de los labios de un gentil tendría mucho efecto sobre el rey rechazado. Itai agregó, “y vive mi señor el rey”, haciéndole recordar a David del cuidado de Dios para con él, aun cuando a menudo su vida estaba en peligro.

También es evidente su entera devoción a David. “… donde mi señor el rey estuviere, allí estará también su siervo”. Estaba resulto; nada se interpondría entre él y el rey. 1 Samuel 18.1 al 4 describe la devoción de Jonatán a David – “lo amó Jonatán como a sí mismo” – pero el 20.42 relata que cuando David se marchó, Jonatán fue a la ciudad; no quería comunión con David en su rechazamiento. 2 Samuel 19 cuenta que Mefi-boset no podía tener comunión con David en esa coyuntura porque su siervo lo engañó.

 

En el caso de Itai, él no quería nada sino la comunión con David en su rechazamiento.
A menudo se citan sus palabras como “o para vida o para muerte”, pero dijo, “o para muerte o para vida”, etc. Estaba preparado para lo peor; moriría donde muriera David, o al ser éste restaurado al trono, se regocijaría con él.

Tercera, es evidente su disposición a servir. Por alguna razón David intentó disuadir a Itai: “¿Para qué vienes tú también con nosotros? Vuélvete y quédate con el rey; porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar. ¿He de hacer hoy que te mueves para ir con nosotros? En cuanto a mí, yo iré a donde pueda ir; tú, vuélvete”. Quizás el énfasis debe estar sobre la primera . ¿David habló de esta manera porque Itai era mayor en edad y sus días de soldado ya habían pasado? No sabemos, ni le importaba a Itai. David había ganado su corazón y con David iba a estar.

 

¿Qué es la lección para noso-tros? Nunca ha sido popular seguir a nuestro Señor recha-zado, aun en círculos donde esto menos se espera. Después de años en el camino al cielo, Pablo escribió: “… a fin de conocerle … y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”, Filipenses 3.10. Itai no tenía ningún motivo egoísta al seguir a David en su destierro. No hubiera hablado como Pedro cuando dijo: “Lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?” Fue devoción y no beneficio, que le motivaba a Itai. Su nombre quiere decir “Jehová está cerca”.

 

El galardón para este hombre se encuentra en las palabras: “Y pasó Itai geteo … asimismo pasó el rey”, pero la historia no termina allí. Una vez que David había organizado su tropa en Mahanaim, puso una tercera parte al mando de Joab, otra tercera parte bajo Abisai y otra bajo Itai. Él valoraba la devoción de este seguidor y lo honró una vez restaurado a su trono.

Nuestro Señor está rechazado por ahora, pero si sufrimos aquí reinaremos allí, 2 Timoteo 2.12. Llevar su reproche ahora seguramente traerá galardón en el día de Cristo.

Comparte este artículo: