Hijo, piensa (#9670)

9670
Hijo, piensa

D.R.A.

Omaha, Nebraska, E.E.U.U.,
el 19 de marzo de 1983

Apreciado joven:

No sé quién eres, pero estoy pidiendo espacio en este diario para dirigirme a ti. Sé que estabas aterrorizado ante la muerte anoche a las 9:00 cuando condujiste tu automóvil por debajo de la barrera y lo corriste a toda velocidad frente al tren que yo conducía.

Joven, ganaste, pero por poco, muy poco. Hijo, favor de entender que ni con la tecnología moderna podemos parar un tren así.

Vi tu locura, pero yo remolcaba miles de toneladas en los vagones.

La luz de la locomotora me dejó ver la muchacha a tu lado; supongo que era tu novia. Le vi hundir la cabeza en el regazo tuyo. Por encima del ruido en la cabina, oímos su grito de desespero.

Habrás dicho que la amas, pero nosotros en la locomotora tenemos hijos. Quien ama, no procura matar así. Hijo: Tú y tu novia estaban a un segundo de la eternidad.

Como maquinista de ferrocarril, como padre, como uno que te vio anoche, te ruego que reflexiones. Por el amor de Dios, por el temor a Dios, te pido que no procures desafiar a los trenes en las encrucijadas. Tengo entendido que saliste ileso anoche, pero seguramente estás temblando todavía. Piensa.

Oré por ustedes en ese instante, y oro que aprendan y reflexionen en qué es la vida. Sólo a Dios, y no a los esfuerzos míos, le deben ustedes el tiempo que les resta.

Muy atentamente,

C.E. Belt,
Maquinista, Union Pacific Railway

Se ve que ese operador de ferrocarril sabe más que manejar trenes, y más que aconsejar a los jóvenes enamorados. “Hijo”, dijo, “tú y tu novia estaban a un segundo de la eternidad”. ¿Por qué no decir, a un segundo de la tragedia, o, cuando más, a un segundo de la muerte?

Ah, Dios ha puesto la eternidad en el corazón del ser humano, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios.

Ve la cita en su Biblia, en Eclesiastés 3. La eternidad es la vida perpetua después de la muerte. El tiempo termina; la eternidad es para siempre.

Algunos van al castigo eterno y otros a la vida eterna. Así dice en el Evangelio según San Mateo, capítulo 25. El Señor Jesucristo es el autor de eterna salvación para todos los que le obedecen. Él dijo en San Juan 11, “El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente”. Es Él, y Él no más.

Jesucristo agregó una pregunta de dos palabras: ¿Crees esto? Esta es la pregunta que tú debes hacerte. Estás en tiempo; ¿qué preparación has hecho?

Eternidad, ¡qué grande eres! ¡Eternidad, ¡que nunca mueres!
Oh dime, ¿dónde yo iré? ¿Qué suerte allí yo encontraré?
¿Feliz o triste, ¿cuál será? ¡La eternidad se acerca ya!

Ese hombre dijo que escribía al joven “por el amor a Dios”. Hablamos ligeramente de hacer algo “por el amor de Dios”, pero, ¿el temor a Dios?” Mejor temerle ahora en tiempo (para amarle) que esperar la interminable eternidad.

Aquel hombre recordó a la pareja de algo que debemos tener muy presente: “Sólo a Dios… deben ustedes el tiempo que les resta”.

Job lo sabía: El hombre nacido de mujer, corto de días, y hastiado de sinsabores, sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece. Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti. Le pusiste límites, los cuales no pasará. (Job capítulo 14)

Moisés lo sabía: Todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento. ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu indignación según debes ser temido? Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. (Salmo 90)

Lector, lo que queda por hacer es aceptar la provisión única y absoluta: El que acepta como Salvador a Cristo, el Hijo de Dios, tiene vida eterna. “Esta”, dijo El en Juan 6, “es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Dios quiere salvarte, una vez para siempre. Al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. Tarde o temprano -quizás muy temprano- te encontrarás a un segundo de la eternidad. ¿Qué preparación habrás hecho?

 

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