Asael (#470)

Asael

 

Héctor Alves

 

 

En el Antiguo Testamento hay cuatro hombres llamados Asael. Uno era sacerdote, padre de Jonatán, que vivía en los tiempos de Esdras, Esdras 10.15; uno era levita que instruía al pueblo en los días de Josafat, 2 Crónicas 17.8; y otro era también levita y estaba a cargo de los diezmos, 2 Crónicas 31.13. Sabemos poco acerca de estos hombres.

El cuarto es el Asael que nos interesa aquí. Era el menor de los tres hijos de Sarvia, hermana de David, y por esto hermano de Abisai y Joab. Mucho menos está registrado acerca de Asael que de sus hermanos, aunque parece haber estado muy devoto a su tío desde los días de su rechazamiento.

 

Casi toda su historia está en narrada en 2 Samuel capítulo 2, donde su nombre figura ocho veces en quince versículos.

Era ligero de los pies como una gacela, v. 18. Terminada la batalla de Gabaón, persiguió a Abner y lo alcanzó. Este soldado que encabezaba el ejército de Saúl le advirtió al joven a apartarse, pero Abner no quiso. Más bien, mató a Asael en defensa propia. Con todo, Joab vengó este acto, v. 31. El Espíritu Santo registra detalles de este episodio, quizás por ser tristes las circunstancias, y en particular la muerte de tanto Asael como Abner.

Algunos dirían que Asael fue temerario en perseguir a Abner, un hombre mayor y soldado de más experiencia. Se ha sugerido que veía una oportunidad para ganar fama, sabiendo que era el más veloz de los dos.

No creemos que tenía las aspiraciones de su hermano mayor, quien, viendo la oportunidad de ser nombrado general del ejército, fue el primer en matar a los jebuseos. Quizás Asael pensaba que al

 

aniquilar al comandante de las fuerzas enemigas él pondría fin a la guerra. Creemos que fue fidelidad a David que lo impulsó a buscar ese peligro. Sin embargo, se descuidó. Posiblemente subestimaba la habilidad de Abner, o no se dio cuenta de que su lanza estaba apuntada hacia atrás. Sea como fuere, el enemigo lo sorprendió fatalmente.

 

Es digno de notar que en ninguna parte se menciona el padre de estos tres sobrinos ilustres de David. Siempre son los hijos de Sarvia, una mujer de dotes excepcionales. Posiblemente los hijos heredaron de ella su celo y fidelidad. Nombró al tercero Asael, que quiere decir “formado por Dios”, y su lealtad a David hace ver que él cumplió con el sentido de su nombre.

Sin duda Asael estaba con David en la cueva de Adulam, quizás diez años antes de que su vida terminara tan trágicamente. Ascendió a ser incluido en los treinta destacados, y en 1 Cró-

nicas 11.26 figura como el primero de varios valientes. Esto nos hace pensar que hubo otros actos de valor en la vida de Asael.

 

Vemos algo de la tristeza del triunfo en las palabras de 2 Samuel 2.23: “Todos los que venían por aquel lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían”. Obviamente sentían esa pérdida sorpresiva. Vuelto Joab de perseguir a Abner, los dolientes de Asael llevaron sus restos al sepulcro de su padre que estaba en Belén. Joab y sus hombres caminaron todo la noche y llegaron al amanecer de un día de aflicción al oír que Asael había muerto de esa manera. Su ha podido decir en esa ocasión lo que fue dicho más adelante cuando murió Absalón: “Se volvió aquel día la victoria en luto para todo el pueblo”. Asael murió por una buena causa – algunos dirían sin necesidad de haberlo hecho – y probó su lealtad a David.

Está a su favor lo dicho de él cuando perseguía a Abner: “siguió sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda”. La muerte suya dio lugar a la de Abner, y por ende a la consolidación del reino bajo el mando de David.

1 Crónicas 27 contiene una nómina de los capitanes por mes, y nos informa que “el cuarto jefe para el cuarto mes era Asael”. Algunos ven una dificultad aquí, observando que Asael murió antes de esta asignación de responsabilidad. Pero el relato acota: “y después de él Zebadías su hijo”. Posiblemente la muerte del padre aportó peso a la prominencia del hijo. En otras palabras, Asael “muerto, aún habla”. Esto es algo que podemos tomar a pecho: queremos dejar atrás un bien testimonio, un buen ejemplo para los que vienen en pos.

 

Comparte este artículo: