Arquipo (#448)

Arquipo

Héctor Alves

 


Decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor, Colosenses 4.17.

Podemos afirmar que este hombre era miembro de la familia de Filemón, posiblemente su hijo. Pablo escribió “al amado Filemón … y a la amada Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia”. Al referirse a este como su compañero de milicia, el apóstol reconoció que era hombre dinámico en la obra del Señor.

 

No hay otra mención de Arquipo, así que no sabemos más. Es evidente que alguna respon-sabilidad significativa pesaba sobre él, y no hay evidencia de que era negligente en su deber como soldado de la cruz.

Visto el vínculo entre Colosenses 4.17 y los dos versículos que lo preceden, parece que el ministerio de Arquipo tenía que ver con la asamblea en Laodicea, una ciudad a escasos kilómetros de Colosas. Se nota que la exhortación para Arquipo sería entregada por terceros; al estar él en Colosas, la hubiera recibido directamente. La carta va dirigida a “los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas”, pero en el 4.16 leemos: “Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses”. Y luego: “Decid a Arquipo …”

 

Si él tenía un ministerio que desempeñar en Laodicea, su responsabilidad era grande. Epafras tenía “gran solicitud” (o: trabajaba mucho, o se preocupaba mucho) por los que estaban en esa asamblea (y también los de Colosas y Hierápolis). Este comentario en el v. 13 echa luz sobre la condición de la congregación.

 

No creemos que se trataba de una reprensión para Arquipo; no se puede mostrar que estaba fallando. Es una exhortación, y una advertencia acaso dejara de desempeñar su función. Sabemos cuál era la condición de la iglesia en Laodicea unos treinta y dos años más tarde: un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo, Apocalipsis 3.17. Es evidente que la responsabilidad era acentuada.

“Decid a Arquipo” era sencilla-mente un recordatorio que él tenía una labor específica que hacer. No dice qué era, la historia seglar tampoco nos alumbra. La recibió “en el Señor”; no la asumió por iniciativa propia.

Como tantas veces es el caso, podemos aprender acerca de su ministerio por el sentido de su nombre. Arquipo quiere decir el caballo líder. Posiblemente su ministerio era uno de liderazgo. El que escribe este artículo se acuerda de estar hospedado en un hogar en las praderas canadienses donde el agricultor araba con nueve caballos en dos filas de cuatro y uno adelante. Mi anfitrión habló de cómo aquellos ocho guardaban la vista puesta en el caballo líder.

El liderazgo ocupa un lugar prominente en la Palabra de Dios. Pesa sobre los líderes la responsabilidad de que otros van a seguir su dirección. Creemos que hay hermanos que han recibido este ministerio del Señor.

Uno aprende el liderazgo espiritual en la escuela de Dios. José es un ejemplo sobresaliente; antes de ser nombrado para gobernar Egipto, él pasó años recluido en una cárcel donde probó a Dios. Uno no es reconocido como “caballo líder” de la noche a la mañana. Moisés pasó cuarenta años al lado opuesto del desierto antes de volver para conducir al errante pueblo de Dios en su peregrinación. Cuando uno está puesto en una posición de liderazgo, debe dar buen ejemplo a los demás creyentes.

 

Números capítulo 7 proporciona un ejemplo hermoso al ocupar ochenta y siete versículos con lo que los príncipes ofrendaron para el tabernáculo, dando así buen ejemplo al pueblo. Elías era un líder que restauró al pueblo de Dios. Se aparece de repente al haber estado ante Dios; lo defendió en Carmelo; y fue llevado a Dios una vez realizado su ministerio.

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