Adán (#459)

 

Adán

 

Héctor Alves

 

 

Mucho se ha escrito sobre la creación y caída del hombre, pero poco acerca de Adán mismo. Lo cierto es que Génesis registra poco acerca de su vida, tanto en inocencia como en transgresión. El Nuevo Testa-mento emplea su nombre nueve veces, la primera y última en genealogías y las demás en el contexto de la caída.

Adán era diferente de todo otro ser humano por haber sido creado por Dios y en la imagen de Dios. Qué fue aquella imagen, no estamos dispuestos a decir, pero sin duda hubo un cambio cuando Adán cayó. En 1 Timoteo 2.14 leemos que no fue engañado, pero la mujer siendo engañada cayó en transgresión. Eva fue seducida, pero su esposo no; él transgredió adrede. Así, “el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.

La respuesta que dio a Dios revela que sabía haber pecado: “La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí”. Al echarle la culpa a Dios por lo que él mismo había hecho, responsabiliza a su señora, como para dar a entender que no lo hubiera hecho al no estar ella. Entonces las palabras: “yo comí”. Es lo que Dios quería. No fue una confesión plena pero sí una confesión, y ahora Dios podía tratar con él. Anunció la pena de muerte.

 

¿Cuándo murió Adán?

¿Fue al alcanzar la edad madura de los 930 años que menciona Génesis 5.5?

Ciertas fuentes en el Nuevo Testamento dan la respuesta: “Los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán”, Juan 5.25. “Os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”, Efesios 2.1. “A vosotros, estando muertos en pecados …, os dio vida juntamente con él, perdo-nándoos todos los pecados”, Colosenses 2.13.

La muerte moral de Adán fue una y su muerte física otra. La primera ocurrió cuando desobedeció al comer del fruto, y la segunda cuando había alcan-zado los 930 años. En la parábola del hijo pródigo, así llamado, cuando éste volvió a casa el padre dijo que había estado muerto pero ahora vivía. Aparentemente la muerte de Adán comenzó el día en que Dios pronunció la pena, pero se consumó años después.

 

¿Adán era salvo?

Sin duda él y Eva son un tipo de Cristo y la Iglesia, y la muerte de Cristo debía acaecer antes de que la Iglesia haya podido ser formada. “Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas … [e] hizo una mujer”. Esto fue antes de la caída.

Como consecuencia de la caída Adán recibió lo que no tenía antes: una conciencia. Ahora se dio cuenta de su desnudez e hizo delantales para taparla. Leemos su confesión: “Estaba desnudo”. Dios proveyó el remedio apropiado, que era a expensas de sangre derramada. Él hizo túnicas de pieles, y los vistió a los dos; Adán no lo hizo y no fue vestido por ejercer fe. Con esto, fue excluido del huerto de Edén, y no sabemos de ningún sacrifico ni otro acto de fe en el resto de su vida para darnos a entender un cambio de actitud ante Dios.

No hay ningún trozo de la Escritura que afirme o insinúe su salvación. Era cabeza de una raza caída y “en Adán todos mueren”. En el Nuevo Testa-mento lo encontramos en contraste con Cristo. El linaje de la fe comienza con Abel; su padre no figura en Hebreos 11. Abel sintió y reconoció su estado pecaminoso, y presentó un sacrificio aceptable que dio testimonio de su justicia, Hebreos 11.4.

No nos agradaría decir que Adán no era salvo, empleando el término en el sentido que tiene en el Nuevo Testamento. Muchos creen que las túnicas de pieles les dieron a los dos una posición de justicia delante de Dios, y es cierto.

 

 

 

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