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691. ¿Quién es el Señor Jesucristo?

#691

Aquí estamos en el siglo 21, ¿y por qué el mundo lo llama el siglo 21? Es  que hace 21 siglos que Jesús nació en el pueblito de Belén, la ciudad de David. ¿Por qué el mundo se acuerda de Él? La respuesta dependerá de quien responda. Algunos dirán que tenía una gran filosofía de la vida, otros que sus enseñanzas eran muy liberales y extensivas, otros dirán que nos dejó el ejemplo de servicio abnegado, todavía otros que era un impostor y aun otros que era el Hijo de Dios.

 

Con toda seguridad se puede decir que nunca ha vivido sobre este planeta uno que haya aglutinado más gente en asombro y adoración que Cristo y, al mismo tiempo, ningún otro más que Él ha hecho división en el pueblo.  En nuestros propios tiempos, 20 siglos después de su nacimiento, el nombre de Jesús no está muy lejos de los labios de la gente en el mundo entero. Las novelas y las películas se venden si cuentan algo escandaloso acerca de Él, algo que despierta la variada curiosidad de las personas comunes y corrientes, sea el sexo, el romance o la violencia.

 

La única fuente confiable de información acerca de Cristo es la Biblia, aquel maravilloso libro antiguo, la palabra de Dios traducida al lenguaje suyo y mío y de todos, el que año tras año más se vende para que el pueblo lea para recibir consuelo, sabiduría, conocimiento y, más que todo, para ver un mapa de cómo llegar al cielo. La Biblia profetiza la venida de Cristo, la vida de Cristo, la muerte de Cristo y la segunda venida de Cristo. La Biblia es verdaderamente el libro de las edades; muchos han intentado imitarla, pero es única. No hay otro “libro sagrado” que puede comparar con la Biblia en su autoridad y su sabiduría. Es un milagro que exista aún, ya que fue escrita a lo largo de 1500 años por más de 40 autores, quienes en su mayoría no tuvieron la oportunidad de conocer el uno al otro, pero con todo la unidad de la Biblia es una manifestación contundente de que su autor es uno solo, Dios.

 

La Biblia incluye cuatro retratos evangélicos de Cristo en el Nuevo Testamento. Estos cuentan del Hijo de Dios que vino de arriba a esta tierra en una gran misión de rescate:  la de salvar a la raza humana de la perdición. ¿Llegó con un ejército? No. ¿Fue recibido por una comitiva de reyes y presidentes? No, sino por humildes pastores. ¿Contaba con símbolos de poder, como el oso, el águila o el león? No, sus símbolos son el cordero y el sembrador que esparce su semilla por doquier, y su reino está en los corazones de sus seguidores. ¿Conquistó por la fuerza de las armas? No, fue por su vergonzosa muerte sobre una cruz de madera que Él venció los poderes del mal y obtuvo la redención para los pecadores que estaban bajo el juicio de Dios.

 

El correr de los siglos no ha empañado o ni reducido el valor de la persona y la obra de Jesucristo. Millones testificarán que Él ha cambiado sus vidas. Los borrachos, los adictos, los reos, los religiosos, los orgullosos, los grandes, los pequeños podrán dar fe del poder del evangelio de Cristo para cambiar vidas. La Biblia nos enseña que aun cuando Dios nos ama, Él no ama nuestro pecado; este es el dilema humano.

 

¿Cómo podemos deshacernos de la culpa y el castigo del pecado? Este es el tema central de la Biblia:  que Dios ha provisto una manera de volver a Él y llegar al cielo por medio de la muerte de Cristo en la cruz. Él vino a salvar pero su vida perfecta no podía salvar a nadie; tenía que morir en la cruz. Escuche lo que la Biblia dice en Romanos 5.6: “Cristo, cuando aún éramos débiles [para salvarnos a nosotros mismos], a su tiempo [en el momento señalado por Dios] murió por los impíos [los que no tenían tiempo o lugar para Dios en sus vidas]”

 

¿Y qué de usted? ¿Está buscando la paz, está buscando respuestas? ¿Desea tener la confianza, hoy y para el futuro, de que está bien con Dios? Acuda a Cristo por fe; al morir por los pecadores Él murió por los pecados suyos. La salvación en Cristo no es una religión o un cambio de religión; es una relación con Jesucristo.