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661. ¿Ahora qué?

#661

Él va a surgir de entre las naciones agitadas, ¡y con todas las respuestas! Será un hombre de intelecto genial que va a cautivar las masas con su mente extraordinaria, un acervo maravilloso de conocimiento y poderes de comprensión sobrenaturales. Su perfecto dominio de idiomas, combinado con una oratoria fascinante, captará la atención y demandará el respeto de todas las naciones. Apocalipsis 13.5 dice que “se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias”.

Sale a conquistar

No sólo por su oratoria, sino por su habilidad diplomática, él recibirá la admiración y exigirá la colaboración del mundo político. Unificará agencias contrapuestas y resolverá todos los problemas entre naciones. Los reyes y gobernantes se doblarán ante él en admiración y obediencia.

En la esfera militar, será dotado de una fuerza por demás sorprendente. Las hazañas de Alejandro Magno y Napoleón serán vistas como poca cosa en comparación. “Salió venciendo, y para vencer”, es la profecía de Apocalipsis 6.2. Toda oposición será barrida ante él, de manera que el mundo exclamará: “¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?” 13.4. Sí, este hombre hará que la tierra tiemble e herirá las naciones en su furor, Isaías 14.16.

Su poder

Será un hombre “cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos”, 2 Tesalonicenses 2.9. El Diablo le dará su poder extrahumano, Apocalipsis 13.4, y el mundo será unido bajo su influencia avasallante.

Su reino

Una confederación europea de diez naciones conformarán su reino, Apocalipsis 13.1, 17.12,13. ¡Será el antiguo Imperio Romano reconstituido! Este hombre será genial en su dominio satánico: “Hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis” (666), Apocalipsis 13.16 al 18.

La Escritura habla de éste como el hombre de pecado, el hijo de perdición y “la Bestia”, 2 Tesalonicenses 2.3,8, Apocalipsis 13.1. En otras palabras, ¡es nadie menos que el Anticristo que está pronto a manifestarse!

¿Cuándo serán estas cosas?

Hoy día vemos indicios que presagian el surgimiento de este gobernador mundial. Por ejemplo, en Europa hay el Mercado Común, que parece ser una reconstitución del antiguo Imperio Romano. En la sede de aquella organización, en Bruselas, se ha desvelado una computadora que ocupa tres plantas y se tilda “la Bestia”.

Está diseñada para asignar a cada ciudadano del mundo un número de identificación, posiblemente en forma de un tatuaje en la mano o en la frente. Se trata de un sistema crediticio en escala mundial. Un analista de la Confederación ha sugerido que un código universal opere con base en tres números de seis dígitos cada uno. ¡666!

¡Dennos un varón!

Se ha citado a menudo el llamado de Henri Spaak, el antiguo Secretario General de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte: “Dennos un hombre que puede contar con la fidelidad de todo pueblo, y sea Dios o sea diablo, le recibiremos”.

Energizado por el Diablo, el Anticristo se opondrá a Dios, presentándose como Dios, 2 Tesalonicenses 2.4. El mundo que rechazó a Cristo recibirá al Anticristo y le adorará como a Dios, Apocalipsis 13.4,12. ¡Sí! el mundo tendrá su varón —  un dios y diablo en uno.

El arrebatamiento de la Iglesia

Gracias a Dios, ningún cristiano realmente nacido de nuevo va a ver los años del Anticristo. ¡El Señor viene a llevar a su hogar al pueblo que compró a precio de sangre! Él ha prometido guardar a los suyos de la hora de prueba que ha de venir sobre el mundo entero, Apocalipsis 3.10.

Sí, amigo, el Señor vendrá antes que se presente el Anticristo. Al ver cuán cerca está su entrada en el escenario, más nos convencemos de cuán cerca debe ser la venida del Señor por su Iglesia. Cuando sucede ese evento, todos los auténticos cristianos serán llevados de la tierra al cielo, 1 Tesalonicenses 4.13 al 17.

Con esto, habrá cesado toda oportunidad de salvación. Lector, ¡la oportunidad suya está por desaparecer! Este mundo no tiene futuro para usted, ¡hay días lúgubres por delante! Cristo murió y derramó su sangre para salvarle. Confíe en Él de una vez y sea salvo, porque Dios dice: “Mucho más, estando ya justificados en su sangre, por Él seremos salvos de la ira”, Romanos 5.9.