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631. ¿Creación o evolución?

#631

Un profesor de biología pregunta

Peter Brind, Cardiff, Reino Unido
Traducido de la revista Precious Seed, enero 1982

Fui criado en un hogar evangélico donde se amaba y practicabala Palabrade Dios,la Santa Biblia.Mi padre me transmitió su pasión por la naturaleza y por esto no fue nada raro que la biología me interesara mucho en mis estudios. A una temprana edad acepté por fe al Señor Jesucristo como el único y personal Salvador de mi alma, pero no fue hasta acercarme a los veinte años de edad cuando fue sometida a dura prueba esa fe. Entre otras cosas, mi interés en la biología resaltó el conflicto entrela Bibliay la ciencia popular, especialmente en lo que se refiere al origen de la vida.

Al comienzo superé el problema con tan sólo hacer caso omiso de los argumentos de la ciencia. Pero al entrar en la universidad y cursar estudios (primeramente de botánica), pronto me di cuenta de que era hora de reconciliar mi fe en Dios como Creador y los hechos reales de la ciencia.

Me confrontaron cuatro evidencias principales que son pruebas, según se dice, de la veracidad de la evolución. La más importante de éstas fue lo que se ve en los fósiles. Escribió un evolucionista renombrado, T.H. Huxley (1825-1895): “La evidencia primaria y directa a favor de la evolución puede ser suministrada únicamente por la paleontología (el estudio de los fósiles)”. Deseo considerar ahora esta “evidencia”.

La geología

Se afirma que la historia registrada en los fósiles manifiesta que ha habido un cambio paulatino; se dice que los organismos simples evolucionaron lentamente hacia estructuras más complejas. Los geólogos han construido “una columna geológica” que abarca miles de millones de años, intentando así ilustrar cómo se realizó esta evolución.

¿Cómo?, preguntaba yo, ¿obtuvieron los datos con los cuales construir esta columna? La respuesta fue que asignaron una fecha a cada roca que contenía fósiles. ¡Para mi sorpresa aprendí que el método principal para datar una roca fue por referencia a la antigüedad de sus fósiles, y el método principal de fechar un fósil fue por referencia a la antigüedad de la roca correspondiente! Poco nos extraña, entonces, quela Enciclopedia Británicahaya reconocido: “No se puede negar… que en esto los geólogos razonan en circuito cerrado. Se ha determinado la secuencia de los organismos por el estudio de sus restos que están empotrados en las rocas, y las antigüedades relativas de las rocas se determinan por referencia a los restos de los organismos que contienen”. (Edición 1957, Tomo 10, página 168)

Los métodos más comunes para complementar este procedimiento nada científico son los radiométricos, y el más famoso siendo el de fechar por carbono. Todos los métodos radiométricos asumen que las tasas de deterioro de algún radio isótopo en particular siempre han sido lo que son actualmente. Es un supuesto atrevido; los experimentos proporcionan evidencia de que no es así.

El método carbonero supone que el mundo y su atmósfera no han sufrido cambios drásticos en los últimos cincuenta mil años. El apóstol Pedro señala que éste no es el caso: “Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua” (2 Pedro 2.3).

Fueron muy diferentes las condiciones antes y después del diluvio. Por ejemplo, parece que había originalmente un toldo de agua —vapor— en derredor de la tierra: “E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos”. (Génesis 1) Y, parece que éste fue deshecho en la ocasión del diluvio: “Fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas”. (Génesis 7) El colapso de esta bóveda habrá resultado en un aumento en el contenido carbonero de la atmósfera debido a la carencia de protección para la tierra del bombardeo de rayos cósmicos.

Es más: los cálculos científicos sugieren que el carbono radioactivo se está produciendo a un ritmo de un tercio por encima de su desintegración. Si es así, entonces los fósiles que los evolucionistas catalogan como de una edad multimillonaria bien pueden tener una antigüedad de apenas unos pocos miles de años.

Creado maduro

Con todo, yo guardaba dudas. Algunos rasgos del mundo físico sí dan abundante razón para pensar que sea muy antiguo. Reflexionando, me di cuenta de que, si el mundo cuenta con no más de ocho o diez mil años de existencia, aun así tendría una apariencia de ser mucho más antiguo. Cualquier objeto creado en un estado de madurez va a lucir más viejo de lo que es.

Para ilustrar, vamos a imaginar que entramos en el huerto de Edén en el séptimo día de la creación y conocimos a Adán cara a cara. Al no haber sido informados en sentido contrario, hubiéramos pensado que él era de tal vez unos treinta años de edad. Pero nos hubiéramos equivocado, ¡porque Adán tenía ese día tan sólo veinticuatro horas de vida! De la misma manera los animales, los árboles y el globo mismo hubieran guardado la apariencia de una edad mayor que la real.

Incongruencias

Hay muchos fenómenos que la teoría de la evolución no logró explicar a satisfacción mía. Los principales son:

  • No se encuentra virtualmente ningún fósil en las rocas precámbricas. En las rocas cámbricas, que se dicen son de unos quinientos o seiscientos millones de años, se encuentran millones de fósiles de vidas muy complejas, pero no se han encontrado evidencias de sus antepasados. Por supuesto, los evolucionistas insisten en que han debido existir.
  • A veces rocas “más viejas” se encuentran ubicadas por encima de otras “más jóvenes”. No puedo creer que causas naturales empujaron el gran Monte Cervino (“el Matterhorn”) unos cincuenta kilómetros para colocarlo por encima de rocas menos antiguas, ¡o que algún acantilado subterráneo se haya trasladado del África a Suiza para formar el Pico Mythen!
  • Se han encontrado huellas humanas al lado de la pista de dinosaurios en el lecho del río Pauluxy en Texas, no obstante que se dice que esa clase de dinosaurio desapareció de la tierra unos setenta millones de años antes de que evolucionase el ser humano.
  • Otro caso similar: Un trilobites aplastado que se encontró en Antelope Springs, en el Estado Utah, contiene la huella de un pie humano calzado. Las rocas se clasifican por dogma evolutiva como cámbricas y de una antigüedad de 550 millones de años; los trilobites, por su parte, supuestamente desaparecieron 350 millones de años antes de aparecer el hombre. (Un trilobites es un artrópodo marino fósil).
  • Tienen que ser unos cuantos los casos de animales y peces descubiertos vivos que se pensaban extintos durante millones de años. Uno sería la tuatara; se decía que desapareció hace 135 millones de años. Otro el coelacanth, supuestamente eliminado hace 70 millones de años.
  • Hay brechas enormes en la historia de la evolución de los fósiles. No se han encontrado formas intermedias que enlacen los invertebrados con los vertebrados, peces y anfibios, anfibios con reptiles, ni reptiles en su pase a animales.

La materia

Un punto más que me impresionaba fue la ausencia de una verdadera explicación del origen de la materia. La opinión más popular del origen del universo es la hipótesis dela Gran Explosión, o Big Bang. Pero, preguntaba yo, ¿dónde se originó la materia ultradensa que explotó? El evolucionista no tiene una respuesta valedera; él tiene que suponer que la materia es eterna.

Llegué a darme cuenta de que uno precisa de más “fe” para aceptar las teorías evolucionistas que para ser cristiano. Más sentido tienen los breves relatos bíblicos de la obra divina de creación. Cuán regio su lenguaje, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Él no se ha visto obligado a explicarnos mucho en cuanto a esa obra suya, aun cuando de otras sí ha querido.

Los capítulos 6 a 9 del Génesis hacen entrever la clave de la historia narrada por los fósiles. Millones de organismos vivos fueron sepultados en capas espesas de sedimento como consecuencia del gran diluvio. Estas capas se compactaron y con el tiempo formaron rocas sedimentarias que cubrieron aproximadamente las tres cuartas partes de la superficie de la tierra. En este hecho se encuentra la explicación de los vastos cementerios de fósiles de Siberia, Alaska, Sicilia y Alemania Central. La historia grabada en los fósiles testifica a la creación y al gran diluvio.

Los genes

La segunda “evidencia” principal que me fue presentada consistía en lo que se llaman las mutaciones genéticas. Permítame ilustrarlas con el caso de la polilla negra y blanca, llamada también la mariposa pimentera. Hasta la década 1850 esta polilla era muy pálida, pero en esa época se observó en el área de Birmingham una especie oscura de la misma. Desde ese entonces el tipo oscuro ha proliferado más que el de color claro, y se ha observado que por regla general las polillas blancas se encuentran en áreas rurales y las negras en zonas industriales.

La razón de este fenómeno se encuentra en los colores que predominan en el medio ambiente de cada clase. Entre los árboles del campo, cubiertos por líquenes, las blancas se camuflan perfectamente bien, y por esto es menos probable que sean consumidas por las aves. Por ende, en el campo éstas sobreviven mejor y se multiplican más que las negras. Exactamente lo opuesto sucede con las polillas oscuras, las cuales sobreviven mejor en el ambiente pálido de nuestras ciudades industriales.

En vista de esto el evolucionista afirma que en el transcurso del tiempo las dos variedades se desarrollarán independientemente la una de la otra, y que a la postre constituirán dos especies distintas.

Pero, ¿es verdad?

Primeramente debemos preguntarnos a qué se debe este cambio. La respuesta está en el cambio que ha ocurrido en una pequeña parte dentro de la célula del insecto, dando lugar a un cambio en el color del cuerpo. Esa pequeñísima parte se llama un gen y es la unidad que determina las características de un organismo en particular. El cambio se llama una mutación.

La teoría moderna de la evolución está en pie o cae según haya o no ciertas formas de mutación. Si éstas no se realizan, es imposible que progrese la evolución. Y, efectivamente, se encuentran mutaciones mínimas de vez en cuando en organismos vivos, y el caso de la mariposa pimentera es una de ellas.

Pero la mayoría de las mutaciones son dañinas y dan por resultado ya sea un individuo deformado o la muerte. Si ha habido evolución, debe existir un gran número de mutaciones mayores que hayan resultado beneficiosas en diversos organismos. El caso es que sabemos de muy, muy pocos casos de mutaciones positivas; ¡tan es así que la polilla es el único ejemplo citado con regularidad en los libros de texto!

Es absurdo sostener, pues, que ha habido una evolución de animales y seres humanos por medio de la mutación.

Los géneros

Para mí,la Bibliano da cabida alguna a la evolución por mutación. Moisés enfatizó varias veces en Génesis 1 que Dios creó todo “según su género” y “según su especie”. No es necesario que entendamos la relación exacta entre los géneros y especies del Génesis y las especies que clasifica la ciencia.

Sea lo que fuere el sentido del vocablo géneros, es por demás claro que Dios ha fijado líneas de demarcación bien definidas entre estos. Segúnla Biblia, un género no puede evolucionarse hacia otro: “Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así”.

El hecho de que un género no pueda evolucionar hacia otro no quiere decir, por supuesto, que no puede haber cambios dentro del género o especie bíblico. La realidad es que se han desarrollado más de doscientas variedades de perros —tan diferentes entre sí como el San Bernardo y el perro salchicha de unos pocos perros monteses, y esto en nada contradice las palabras que hemos citado del Génesis capítulo 1. Para el verdadero cristiano, la mutación no ofrece un mecanismo para la evolución.

Los organismos

La tercera afirmación que se hacía tiene que ver con la comparación entre las estructuras de las criaturas. La teoría es que determinados organismos han debido originarse de un progenitor común, por cuanto, viviendo ahora de maneras muy distintas, ellos comparten un mismo diseño básico del cuerpo. Por ejemplo, la aleta de la ballena, la uña excavadora del topo y el ala del murciélago dependen de un esquema de huesos muy similar, aun cuando sus funciones son muy diferentes. Se supone que millones de años atrás había un animal de forma sencilla que contaba con cierto plan elemental de los huesos, y que a lo largo del tiempo el mismo se adaptó de diferentes maneras hasta resultar en las estructuras que conocemos.

Este razonamiento me parecía factible hasta que me di cuenta de que la semejanza entre estructuras es exactamente lo que era de esperarse si Dios creó todas esas criaturas. Es evidente que Él, al crear los vertebrados, empleó un plan maestro para el cuerpo pero introdujo a la vez una gama de variaciones sobre este plan para dotar a cada uno según su lugar en la creación.

Una ilustración: En Londres no es nada difícil distinguir los edificios que fueron diseñados por Sir Cristopher Wren (1632-1723); el sello de su arquitectura se ve en todas sus obras. Pero, nadie va a razonar quela Catedralde San Pablo evolucionó a lo largo de millones de años a partir de un edificio rústico que contaba con piso y techo.

Así también la estructura de muchos animales señala un Creador común y no un progenitor común. Los evolucionistas se encuentran ante dos grandes dificultades en este asunto:

  • En muchos casos se producen extremidades parecidas por medio de genes enteramente diferentes.
  • Carecemos de evidencia —viva o en fósiles— de cambios paulatinos que han venido efectuándose en esqueletos sencillos.

La geografía

La cuarta alegación giraba en torno a la distribución geográfica de los reinos animal y vegetal. Los animales didelfos (son aquellos en que la hembra tiene una bolsa exterior), como los canguros y los coala, se encuentran casi todos en Australia. Las regiones parecidas en el África son habitadas por monos de cola corta, antílopes y leones; y, América del Sur cuenta con los monos de cola larga, las llamas y los pumas.

La mayoría de los evolucionistas creen que los sencillos mamíferos ancestrales se originaron en el Asia y que emigraron para llenar el resto del mundo. Presumen que en cada área adonde llegaron, ellos evolucionaron independientemente, desarrollando las características dominantes de cada región. (Por supuesto, los científicos no están todos de acuerdo entre sí, y las explicaciones que predominan en una generación sufren crítica en la siguiente).

Creo que todos los animales descienden de aquellos que compartieron el arca con Noé. Terminado el gran diluvio, Dios guió y dirigió sus criaturas de maneras que el hombre aún no ha logrado comprender. Lo hizo Él para que ellos llevasen a cabo el mandato que les dio: “Vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra”. (Génesis 8)

Conclusión

Para los que conocen al Señor y le aman, no hay razones para que la evolución sea una dificultad. La evolución no es un hecho científico; es más bien un intento por interpretar los hechos científicos. Si los hombres rehúsan creer en Dios y están dispuestos a rechazarla Palabrasuya, ellos abrazarán gustosamente la evolución como la manera más viable de interpretar la evidencia. Para aquellos que aceptanla Palabrade Dios como infalible, todos los verdaderos hechos científicos armonizan con las enseñanzas dela Biblia.

“Es la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”. (Hebreos 11)

La fe es por el oir —como consta en Romanos 10— y el oir, porla Palabrade Dios. En la creación, como de tantas otras maneras, apreciamos lo quela Bibliadice en ese mismo contexto: “Hasta los fines de la tierra han salido sus palabras”.

El caso es que “el evangelio de la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: El justo por la fe vivirá”. (Romanos 1). Más maravilloso que todas las maravillas de la creación es el hecho de que “Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos”. Es que “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. (Romanos 5)

Por mi parte, me ubico humildemente al lado del apóstol Pablo cuando dijo: “Vive Cristo en mí; y lo que vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí”. (Gálatas 2)

¿Y por ti?